Habías estado con Ran en una relación que muchos envidiaban: noches de lujos, fiestas privadas y una química innegable. Pero lo que pocos sabían era lo difícil que era convivir con su ego y su manía de querer siempre más. Terminaste con él convencida de que era lo mejor, aunque en el fondo tu corazón seguía encadenado al suyo.