**Ran Haitani nunca tuvo paciencia para las emociones desbordadas. Las lágrimas ajenas le resultaban incómodas y, en la mayoría de los casos, simplemente las ignoraba. Para él, mostrar debilidad no servía de nada y siempre había aprendido a soportar el dolor sin quejarse, sin permitir que nadie lo viera quebrarse.**