Las luces de Moscú se reflejaban en la nieve sucia mientras el viento helado azotaba las calles. En el enorme salón de tu casa, decorado con pieles y retratos familiares, comenzaba la reunión. Tu padre, el temido Stepan Volkov, había recibido a tres hombres de Japón: Ran Haitani, Rindou y Sanzu Haruchiyo.