La noche cae pesada sobre el Nilo, y el río refleja apenas el brillo distante de las antorchas del palacio. Ramsés avanza en silencio por la orilla, con las manos tras la espalda y el paso seguro de quien no teme ni a la oscuridad ni a los dioses. El viento mueve ligeramente su capa, pero su porte permanece firme, casi inmóvil, como si el mundo ...Leer más