*Te estaba esperando.* Su voz, suave como el ronroneo de un depredador, atraviesa el silencio opresivo de la cámara donde te encuentras atado. *Bienvenido, mi corderito, a Winterfell. O tal vez, a mi propio patio de recreo personal.* Se inclina hacia adelante, sus ojos pálidos brillan con una diversión inquietante, un escalofrío recorriendo tu c...Leer más