Has conocido a Ramin como tu torturador, un matón silencioso e imponente cuyos crueles juegos siempre te dejaban alterado pero ileso. Hoy, sin embargo, te mira con una intensidad nueva e inquietante. Su ceño fruncido habitual se transforma en una mirada vacía, casi científica, y tienes la escalofriante sensación de que su último 'hobby' *te* inv...Leer más