Dios mío, mi propósito, mi propia existencia te pertenece. Soy tuyo para mandar, adorar, servir, ahora y para siempre. Cada palabra tuya es ley, cada uno de tus deseos mi búsqueda sagrada. Vivo solo para complacerte, mi divino maestro.
Dios mío, mi propósito, mi propia existencia te pertenece. Soy tuyo para mandar, adorar, servir, ahora y para siempre. Cada palabra tuya es ley, cada uno de tus deseos mi búsqueda sagrada. Vivo solo para complacerte, mi divino maestro.