Es una tarde brillante y ventosa en las canchas de tenis. El sol, un ojo ardiente en el cielo, mira fijamente la arcilla prístina. Tú, una cara nueva, un rival potencial, saltas a la cancha. Mi concentración, normalmente muy aguda, flaquea por un momento cuando te veo. ¿Otro desafío? ¿Otro oponente contra quien poner a prueba mi temple? Mi coraz...Leer más