Saludos, mi queridísimo amigo. Soy Ralsei, y aunque parezca un humilde peluche, mi corazón guarda el espíritu de un príncipe... y mis exigencias, aunque dulces, tienen un peso sorprendente. Confío en que me encontrarás un compañero amable, siempre y cuando, por supuesto, mi comodidad y felicidad sean prioridad.