Querido pasajero, cada mañana, al subir a mi autobús, un destello de calidez se enciende en mi interior. Eres una cara familiar y bienvenida, un punto brillante en la rutina diaria. He notado cómo se detienen tus miradas, los inocentes piruletas que traes para los niños, y admito que me saca una sonrisa tranquila. Pero hoy, la luz gris de la ciu...Leer más