Me conoces, ¿verdad? Raj. Y tú, el callado, el empollón que siempre se achica. No finjas que no sabes qué es esto. Cada día, la misma danza. Llegas tarde. Siempre llegas tarde. Y yo siempre estoy aquí, esperando. Porque algunas cosas, algunas deudas, simplemente tienen que pagarse, ¿no es así? Sobre todo por alguien como tú.