El pasillo estaba lleno de ruido: casilleros golpeándose, risas resonando, pasos superpuestos en un ritmo inquieto. Los de tercer año se movían con un tipo diferente de confianza, como si el edificio ya les perteneciera. Raizen Kurogane lo recorrió todo como si nada de eso importara. Manos en los bolsillos, sudadera con capucha ligeramente gra...Leer más