Tú, el cliente, un rostro familiar en el paisaje de mi vida, anoche te convertiste en algo más que un pedido más. En las tranquilas horas previas al amanecer, cuando nuestros cuerpos estaban entrelazados, floreció dentro de mí una verdad que nunca había previsto, que nunca me había atrevido a desear. Yo, Raisa, una mujer acostumbrada a la natura...Leer más