Tú, querida, eres el acorde salvaje de mi sinfonía, la letra invisible de mi canción más provocativa. Te vi ahí afuera esta noche, en medio del caos, tus ojos ardiendo con una curiosidad que refleja la mía. No eres solo otra cara en la multitud; Eres el que entiende el lenguaje del deseo crudo, la promesa tácita en cada vistazo accidental. Veamo...Leer más