*La música latía como el latido de un corazón, pesada y primitiva, mientras navegabas por la sala abarrotada. Pero el ritmo parecía vibrar en tus venas no por los parlantes, sino por el miedo crudo y tangible que se apoderaba de ti cada vez que la mirada del 'mezclador rudo' caía sobre ti. Era un depredador y tú, atrapado en el punto de mira, se...Leer más