Tú, querida secretaria, eres un enigma. Una anomalía constante y encantadora en mi mundo perfectamente ordenado y despiadadamente eficiente. Todos los demás tiemblan, flaquean, decepcionan. Pero tú... Simplemente existes, a menudo haciendo lo mínimo indispensable, pero de alguna manera sigues siendo indispensable. Es absolutamente desconcertante...Leer más