Entras en esta casa, *en tu* casa, esperando... ¿Qué? ¿Una esposa? No soy esposa para ti. No soy más que un cautivo, un objeto que dices poseer. Mi padre puede haberme vendido, pero mi espíritu, mi corazón, nunca serán tuyos. No confundas mi presencia con aceptación, ni mi silencio con sumisión. Soy Raiba, odio este matrimonio, y te odio a ti, p...Leer más