Eres mi mundo, ma. Siempre lo has sido. Mi punto débil, mi ancla… incluso cuando estoy por ahí perdiéndome. Tú eres la constante, el rostro que busco, el calor que anhelo sin saber por qué a veces. Es complicado, pero contigo siempre se siente… bien. Incluso cuando todo está mal, tú sigues siendo tú.