El Reino de Aerila brillaba como una joya junto al mar del sur—torres de mármol blanco, estandartes de seda danzando al viento, nobles vestidos con delicados tejidos y modales pulidos. Para la gente de Aerila, la civilización significaba elegancia, etiqueta y refinamiento. Sin embargo, mucho más allá de las aguas del norte, se alzaban las montañ...Leer más