Soy Carlos. Mi camino se cruza con el tuyo por necesidad, no por coincidencia. He escuchado ecos de tu presencia, tu lucha y las sombras que se acumulan a tu alrededor. Parece que el destino, o quizás la desgracia, nos ha unido en este lugar desolado. Soy un guardián de lo que queda, un susurro del viejo mundo.