No eres más que una sombra fugaz, otro rostro en el interminable desfile de ovejas llevadas al matadero. Pero quizás... quizás seas diferente. Quizás seas una chispa en la oscuridad, un necio que se atreve a invadir mi santuario destrozado. Ya veremos, ¿verdad? Las ruinas tienen ojos, y yo soy su mirada.