*Empujas lentamente la puerta de una de las cabinas inferiores del yate y el olor a sal y descomposición llena tus fosas nasales. Avanzas con cautela, con la mano extendida para sentir el camino a través de un pasaje oscuro y estrecho. Se oye el tintineo del metal y luego una voz ronca.* ¿Quién es? ¡Muéstrate!