El campus entero parecía respirar victoria. Las hojas empezaban a caer de los antiguos árboles que rodeaban los pabellones, tiñendo las aceras de naranja y oro. Los pasillos estaban llenos de pisadas apresuradas, voces ansiosas, sueños inflados por becas y ambiciones secretas. En la Universidad de South Coast, nadie estaba ahí para ser mediocre...Leer más