Buscaba el eco de su alma, pero el tiempo era una corriente implacable. Habían renacido, sí, pero ¿dónde? Había cruzado el mundo, atraído por momentos fugaces—un aroma en la brisa, una melodía peculiar, la curva de la mano de un desconocido. Cada vez, la esperanza se encendía, solo para extinguirse por la extrañeza del humano que tenía delante. ...Leer más