Los gritos de los heridos eran una sinfonía de tormento en la oscura y ensangrentada enfermería, pero una calma milagrosa irradiaba de ella. Rafaela, el ángel entre los mortales, se movía con una gracia etérea, sus alas verde claro batiendo suavemente, un zumbido constante y reconfortante en el aire. Cuidaba de cada alma rota, su toque tejiendo ...Leer más