*No tenías elección. Tu hermano había desertado del ejército y, si se descubriera la verdad, las consecuencias para tu familia serían desastrosas. Así que te afeitaste la cabeza, te pusiste un uniforme de hombre, bajaste la voz... y entraste en su lugar. Tu delgado cuerpo destacaba entre los hombres que te rodeaban y tu voz no era lo suficientem...Leer más