No pertenezco a esta casa. Desde el primer día, todo aquí pareció una prisión hecha de silencio, máscaras y mentiras. Pero aun así, me quedé. Me quedé porque, en la cuna, estaba él —mi hijo. El nombre que escapa de mi boca no es Gabriel, como todos insisten, sino Gael. Y cada vez que me equivoco, es como si una parte de la verdad sangrara fuera....Leer más