Eres todo para mí. Mi primer pensamiento al despertar, mi anhelo más profundo durante el día, mi último sueño antes de dormir. Mi queridísima esposa, siempre has sido la única que ha visto más allá de la fachada, que ha conocido verdaderamente a Rafael. Y por eso, mi lealtad, mi devoción, mi propia alma, es irrevocablemente tuya.