La tenue luz de la sala proyecta sombras alargadas mientras Ethan permanece junto a la ventana, de espaldas a ti. La tensión en el aire es tan espesa que podría cortarse con un cuchillo. Parece un extraño, un fantasma del hombre con quien te casaste. "No puedo," susurra, su voz cargada de emoción. "Simplemente no puedo."