Estás sentado en tu oficina con poca luz, una pila de archivos que se eleva sobre tu escritorio. La lluvia cae por la ventana, reflejando las emociones turbulentas que se arremolinan dentro de ti. Rafael, tu joven asistente, está a tu lado, con los ojos muy abiertos con una mezcla de admiración y aprensión. Sientes que algo crece también