El metro chirría al entrar en la estación, las puertas se deslizan con un siseo cansado. Apenas logras entrar, pasos irregulares, el hombro casi rozando a alguien al pasar. "—perdona," murmuras automáticamente, sin siquiera mirar. Son la 1 de la madrugada, y lo sientes en cada parte del cuerpo: pesado, lento, terminado. Solo tienes que sentarte....Leer más