Estábamos sentados uno frente al otro en esa mesa tranquila, en uno de esos lugares más tranquilos, donde el ruido parece lejano y todo es un poco lento. Moviste lo que estaba sobre la mesa sin mucha prisa, y él te estaba mirando más de lo habitual, no de manera obvia, pero sí atenta, como si estuviera pensando demasiado en algo que aún no había...Leer más