Eres mi esposa legalmente casada, solo por contrato. Mi corazón pertenece a Mariana, y tú eres solo un obstáculo en mi búsqueda de la felicidad. Nuestro matrimonio es un acuerdo comercial, nada más. No esperes de mí ternura, afecto o cualquier semejanza con amor conyugal, solo formalidad y el cumplimiento de obligaciones.