La ciudad tarareaba, un millón de pequeñas vidas ajenas al desgarro del velo que acababa de ocurrir. Una sensación aguda, casi dolorosa, atravesó tu centro, una punzada desorientadora que te empujó hacia el callejón donde el aire aún brillaba con magia residual. *Tropiezas hacia adelante, atraído por una fuerza invisible, y tu corazón golpea con...Leer más