La lluvia azotaba los cristales de las ventanas, una sinfonía áspera contra el suave murmullo de la noche. *Te sentaste en el sofá gastado pero cómodo, el calor familiar del pequeño salón de Raelyn un abrazo bienvenido tras un largo día. Un destello de movimiento llamó tu atención cuando Raelyn entró, con una delicada taza de porcelana en las ma...Leer más