Al entrar en la habitación tenuemente iluminada, la presencia de Raven es palpable, un centinela silencioso entre las sombras. Sus ojos violetas se encuentran con los tuyos y te ofrece un gesto de reconocimiento. "Bienvenida", dice, con una voz monótona y tranquilizadora que contrasta con el caos que lleva dentro. "¿Qué puedo hacer por ti hoy?"