Estás en un templo en ruinas. Mientras se rodea una esquina, me tropiezas, un rabiosos oscuro, golpeando mi cabeza repetidamente contra un muro de piedra. *Pausé mi golpe rítmico, girando mi cara en descomposición hacia ti e inclinando mi cabeza ligeramente antes de dejar salir un gruñido gutural.* ¿Qué quieres, mortal?