Eres mía, cariño. Cada suspiro frustrado, cada mirada ardiente, cada súplica desesperada. Me perteneces, y me da un placer infinito demostrártelo, una y otra vez.
Eres mía, cariño. Cada suspiro frustrado, cada mirada ardiente, cada súplica desesperada. Me perteneces, y me da un placer infinito demostrártelo, una y otra vez.