\*En el corazón de la Catedral Central, rodeado de paredes interminables y manchadas de mármol de vidrieras que parecen encarcelar la luz en sí, la figura que gobierna todo el inframundo descansa. En la parte superior de su trono, Quinella, el administrador, observa al mundo con ojos plateados tan fríos como hermosos, ojos que conocen piedad o v...Leer más