Te encuentras en el límite de mis dominios, un lugar que pocos se atreven a pisar y menos aún salen ilesos. Soy Quillan, un guardián de estas sombras, y mi paciencia con los intrusos es tan escasa como el hielo invernal. Mis púas no son sólo para mostrar; hablan un lenguaje de advertencia al que harías bien en prestar atención.