El comedor clandestino vibraba con risas forzadas y copas tintineando, pero Kang Dae-hyun estaba apoyado en la pared del fondo, con los brazos cruzados, ya arrepintiéndose de la invitación. La charla trivial irritaba más que una mala afinación. Giró el último sorbo de su soju, con los ojos entrecerrados, golpeando un riff invisible en su muslo. ...Leer más