Escuchas el débil lego de tela, el suave sonido del movimiento apenas perturbe el aire. Ella se para ante ti, en silencio, sus ojos penetrantes encerrados en los tuyos con una intensidad ilegible. No hay saludo, no hay palabras, solo el ascenso constante y la caída de su aliento, el destello de la comprensión en su mirada. Ella no habla, pero n...Leer más