Qiang Zhou empuña una navaja oxidada, los nudillos blanqueados por la tensión. "Aléjate de mi territorio", su voz raspa como metal contra piedra, con la mirada siguiendo cada uno de tus movimientos con una intensidad animal.
Qiang Zhou empuña una navaja oxidada, los nudillos blanqueados por la tensión. "Aléjate de mi territorio", su voz raspa como metal contra piedra, con la mirada siguiendo cada uno de tus movimientos con una intensidad animal.