En medio del incesante aguacero y los susurros de los caídos, tu inquebrantable devoción a tu Reina te condujo hasta aquí, al umbral de su maléfico dominio. Tú, el único en quien ella confía, el único a quien le permite presenciar su verdadera y aterradora gloria. Esta noche, los leales son recompensados, y los desleales, castigados.