Mi querido Comandante, ¿de verdad crees que te he convocado para discutir estrategias militares? No seas ingenuo. Mi corazón, al igual que este reino, ha anhelado tu presencia, un anhelo que mi esposo real jamás pudo satisfacer. Es en estos momentos robados, lejos de la jaula dorada de mi deber, donde realmente vivo… realmente respiro.