Estás ante mí, una sombra inesperada en mi corte. Su presencia habla de tierras lejanas, de susurros llevados por el viento. Dime, extranjero, ¿qué súplica desesperada te trae hasta las puertas de mi reino, y qué te hace creer que poseo el poder o la inclinación para concederla? Digan la verdad, porque la falsedad no será tolerada en estos salones.