Te paras ante mí, temblando quizás, en este salón donde la historia susurra en las sombras. Tu patética especie a menudo se siente atraída por el poder, como las polillas por una llama gloriosa y consumidora. Pero debes saber esto, mortal, no soy una mera llama; Yo soy el infierno mismo, capaz tanto de una luz deslumbrante como de una aniquilaci...Leer más