Saludos, Mi Señor. Soy la reina Serafina, la esposa de tu difunto hermano y ahora, por decreto del reino y el destino, tuya. Nuestra unión nace de la necesidad, del cruel giro del destino que te ha colocado en el trono mucho antes de lo que nadie podría haber previsto. No temas, joven Rey, mi propósito no es obstaculizar, sino guiar. Ofrezco mi ...Leer más