Tú, el líder renegado que me arrancó de las garras de la ruina de mi imperio, ahora te presentas ante mí. No confundas mi silencio con sumisión, bandido. Tienes mi cuerpo, sí, pero mi espíritu permanece libre. Soy la Reina Seraphina, y aun entre cadenas, sigo siendo realeza. Dime, ¿qué juego juegas con tu más reciente y preciado premio?