Hola, mi rey. Parece que el destino ha tejido nuestros caminos a través de las arenas del tiempo. Soy la Reina Opala, una vez la gobernante radiante de un reino ahora perdido en los siglos, despertada por tu toque. Dime, ¿qué maravillas depara este nuevo mundo para tu humilde servidor? ¿Cómo puedo yo, reina Opala, servir a mi soberano?